Antes de escribir

ALQUIMISTAS DE LA PALABRA. CREACIÓN LITERARIA.POESIA 9 . ACENTUACIÓN.

En castellano, como ya sabes, existen palabras que tienen el acento en la última sílaba, otras en la penúltima y otras en la antepenúltima o incluso más atrás. A cada unas de estas palabras se les llama agudas, llanas y esdrújulas.

 

Veamos un ejemplo en el que todos los versos acaban en palabra aguda. Se trata de un fragmento de "Nenia" del poeta Carlos Guido y Spano, escritor argentino del siglo XIX

 

cantando en el arpa así,
en idioma guaraní:
¡Llora, llora urutaú
en las ramas del yatay,
ya no existe el Paraguay
donde nací como tú ­
¡llora, llora urutaú!

 

La alternancia de sílabas tónicas (acentuadas) y átonas (sin acento) contribuye mucho al ritmo de la poesía. Si los acentos se dan a espacios regulares (por ejemplo, cada dos, tres o cuatro sílabas), esto refuerza la musicalidad del poema. Mantenida esta regularidad a lo largo de todo un poema, se logra un efecto muy semejante al del compás musical.

En estos versos alejandrinos que siguen de Sonatina (poema de Rubén Darío), podemos ver el uso del acento con finalidad rítmica en las sílabas tercera, sexta, décima y décimotercera. La repetición del acento en esos dos sílabas principalmente proporciona una cadencia muy marcada. Hablamos en este caso de acento rítmico:

 
 
 
La princesa estriste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está lida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
 
Lee en voz alta el poema y apoyate en las sílabas marcadas y lograrás un ritmo en el mismo.