Cómo lo han hecho otros

ALQUIMISTAS DE LA PALABRA. CREACIÓN LITERARIA. DESCRIPCIÓN. 14. PERSONAJES FAMOSOS.

Fíjate la descripción que hace Calisto de Melibea, en la que sigue el orden tradicional, de arriba abajo

 

Comienzo por los cabellos. ¿Ves tú las madejas de oro delgado que hilan en Arabia? Más lindos son, y no resplandecen menos. Son tan largos que le llegan hasta sus pies; después, trenzados y atados con la delgada cuerda, como ella se los pone, que no hace más para convertir los hombres en piedras. [...]

Los ojos verdes, rasgados; las pestañas luengas; las cejas delgadas y alzadas; la nariz mediana; la boca pequeña; los dientes menudos y blancos; los labios, colorados y grosezuelos; el torno del rostro poco más luengo que redondo; el pecho alto; la redondez y forma de las pequeños senos, ¿quién te la podría figurar?, que se despereza el hombre cuando las mira. La tez lisa, lustrosa; el cuero suyo oscurece la nieve, la color mezclada, cual ella la escogió para sí. [...]

Las manos pequeñas en mediana manera, de dulce carne acompañadas; los dedos luengos; las uñas en ellos largas y coloradas, que parecen rubíes entre perlas.

Fernando de Rojas, La Celestina.

Fijate en como se describe a Tartarín de Tarascón

Un hombre de unos cuarenta a cuarenta y cinco años, pequeño, grueso, rechoncho y colorado, en mangas de camisa, con chaleco de franela, fuerte barba y chispeantes ojo; en una mano tenía un libro y con la otra manejaba una enorme pipa con tapa de hierro y , mientras leía no que estupendo caso de cazadores de cabelleras, avanzaba el labio inferior en una mueca terrible, que daba a su figura de acomodado rentista tarasconés, ese mismo aspecto de bonachona ferocidad que reinaba en toda la casa.

Aquel hombre era Tartarín, Tartarín de Tarascón, el intrépido, el grande, el incomparable Tartarín de Tarascón.