Cómo lo han hecho otros

ALQUIMISTAS DE LA PALABRA. CREACIÓN LITERARIA. DESCRIPCIÓN. 15. PERSONAJES FANTASTICOS.

Comenzamos ofreceindote algunas direcciones donde puedes ver seres fantásticos:
http://www.youtube.com/watch?v=nYSumH7ZnRM


http://www.youtube.com/watch?v=82mH2kPOUys

http://www.youtube.com/watch?v=YgO6g_gHtaE

http://www.youtube.com/watch?v=oZ7rJdLuZ3k

http://www.youtube.com/watch?v=Z8G-JgxDbd0&NR=1

http://www.youtube.com/watch?v=BPjoX8Pdx14&feature=related

Ahora podemos leer algunas descripciones como la del Conde Drácula:

 

Retrato del Conde Drácula

La nariz aquilina le daba un perfil realmente de águila. Tenía la frente alta y abombada; los cabellos, escasos en las sienes, eran abundantes en el resto de la cabeza; las pobladas cejas casi se unían sobre su nariz y eran de pelo tan hirsuto y espeso que parecían rizadas. La boca, al menos la parte que veía bajo su largo bigote, tenía una expresión cruel y sus dientes, deslumbrantes de blancura, eran particularmente puntiagudos, sobresaliendo de los labios; estos eran de un rojo muy vivo, señal de una vitalidad realmente extraordinaria para un hombre de su edad; sus orejas eran pálidas y terminaban en punta; el mentón era ancho, señal de energía, y sus mejilJas, aunque hundidas, eran firmes. La impresión que dejaba su rostro era la de una sorprendente palidez.

Antes me había fijado en sus manos y a la luz de la lumbre me habían parecido blancas y finas, pero al examinarlas más de cerca pude comprobar que, contrariamente a mi primera impresión, eran bastas, anchas, de dedos cortos y gruesos. Por extraño que pueda parecer el centro de la palma estaba cubierto de vello; no obstante, sus uñas eran largas y finas y las llevaba cortadas en punta. Cuando el conde se inclinó hacia mí hasta casi rozarme no pude reprimir un estremecimiento.

.

Fijate en como se describe al Gran Magnetizador.

El Gran Magnetizador

A la luz de los candelabros, su aspecto era inquietante. Miraba ante sí, a un punto indefinido de la estancia. Sus ojos, todavía inmóviles, parecían buscar algo invisible en el aire.

Su estatura era superior a la de un hombre corriente. Aparentaba unos cincuenta años. Vestía ropajes muy oscuros, de severa prestancia. En su porte altivo se adivinaba un carácter capaz de imponerse en cualquier circunstancia. Una ilimitada confianza en sí mismo estaba presente en su cara. Si se le observaba detenidamente podía advertirse el rictus despectivo de sus austeros labios y la sombría arruga horizontal que dividía su alta frente en dos mitades.

Entonces quedaba de manifiesto su expresión malévola y algo amenazadora. la contemplación de su figura sobrecogía y atemorizaba. los espejos que recubrían buena parte de las paredes del salón multiplicaban su enigmática estampa.

Hans Helvetius se aproximó despacio hacia él, como si temiera sacarlo demasiado bruscamente de la inmovilidad. lo rodeó por detrás y se detuvo junto a su flanco derecho, a muy poca distancia. luego, mientras manipulaba algo escondido bajo los faldones de su anticuada levita, parecía formularle una petición al oído. Más tarde, se alejó de la imponente figura y fue hacia una zona del salón que estaba invadida por las sombras.A los pocos instantes, como un extraño muerto viviente, el tenebroso personaje inició sus movimientos.

Despertaron primero sus ojos. los desplazó muy despacio a derecha e izquierda, escrutando los rincones de la sala. luego, su cabeza también se movió para adquirir una visión más amplia de lo que 10 rodeaba. Pierre Grasset permanecía en pie, a pocos metros de la figura, en el lugar exacto que Helvetius le había indicado. Sintió un leve escalofrío al darse cuenta de que, poniendo fin a su búsqueda de los primeros momentos, el Gran Magnetizador lo estaba mirando fijamente, con ojos que derramaban clarividencia.

Y mayor fue aún su emoción cuando ocurrió lo inesparado. La figura, sin dejar de clavarle sus ojos frios y llenos de poder, empezó a andar hacia él;Grasset, de modo instintivo, buscó a Helvetius con la mirad. No lo vió:lo protegían las tinieblas de un ábngulo del salón.

Joan mauel Giosbert : El misterio de la mujer autómata.