Cómo lo han hecho otros.

ALQUIMISTAS DE LA PALABRA. CREACIÓN LITERARIA.DESCRIPCIÓN. 4. FRUTAS.

Vamos a leer una descripción de una sandía. Cómo verás está dentro de una situación concreta y lo que ocurre le permite al autor ir describiendo todas las cualidades de la sandía.

 

LA SANDÍA.

No teníamos hambre. Eran sólo las once de la noche y acabábamos de cenar. Pero Pedro comenzó a hablar de las sandías y nos fuimos a robar una. Era un campo pequeño y debía haber medio centenar. Como yo era verdulero me encargue de elegir la más madura. Recorrí la huerta acariciando, palpando, sobando la piel suave, casi metálica y redonda de las sandías. De vez en cuando golpeaba una con un dedo y escuchaba el sonido vacío de su interior. Cuando decidí la que iba a coger la levanté y sentí su peso: era demasiado grande para poder acabársela, pero la arranque y salimos del campo.

Sentados en un calicanto tocábamos nuestra sandía esperando tener más hambre. La piel de la fruta brillaba al ser acariciada por la luna. Era oscura, verde muy oscuro. Estaba fresca por fuera en aquella calurosa noche de verano. Por fin la abrimos golpeándola contra el ribazo. Se abrió con el sonido de algo que se desgarra. Era roja, jugosa y el olor dulzón de su carne nos envolvió. Seguimos partiéndola a trozos y la comimos a dentelladas. Aún puedo, después de 40 años, sentir la carne que cortaba con mis dientes, su sabor azucarado y refrescante, sus negras pepitas que escupía sin prisa. Cuando llegaba con mis labios a la corteza, recorría la tajada lentamente buscando la pulpa, dejando que se derritiera en mi boca. Mis manos estaban mojadas y mis dedos se pegaban entre ellos al secarse el zumo delicado.