Como lo han hecho otros.

La edad de los que hablan determina su manera de hablar: no habla igual un anciano de ochenta años que una señora de cuarenta o un joven de dieciocho. En los parlamentos de cada personaje debería reflejarse esta diferencia generacional. En el ejemplo que vamos a ver además se toma en consideración un vocabulario personal de cada participante, el nivel sociocultural y la emoción que quiere transmitir ante un partido de fútbol que acaban de ver. Esta es la ficha de los que intervienen en el diálogo

 

¿Quién es?

Uso vocabulario personal

Edad

Nivel socio- cultural. Profesión.

Emoción que trata de trasmitir

Pedro aficionado al fútbol, está enfadado ya que ha perdido su equipo.

Le encanta decir la palabra

"tronco"

18 años

NO acabó sus estudios básicos. Trabaja en lo que le sale y ahora está de camarero.

Tristeza y desengaño. Está enfadado.

 

 

¿Quién es?

Uso vocabulario personal

Edad

Nivel socio- cultural

Emoción que trata de trasmitir

Roberto. Está aún más enfadado con su equipo

Le encanta decir palabras mal traducidas de otros idiomas.

16 años

Está estudiando secundaria , pero ya ha repetido dos veces

Enfado con su equipo de fútbol.

 

La relación de amistad que los une les permite expresarse con un registro vulgar.

Este sería un posible dialogo entre ellos:

-Qué pasa, chavales. ¿Habéis visto el partido, troncos? -pregunta Pedro.

-Una porquería  de equipo. Del uno al once, son todos un atajo de burros, y el coach el peor de todos-dice Roberto.

-Me han fastidiado el baño en Cibeles, tronco. Si esto sigue así, acabaré haciéndome del Atleti. A ver, ¿qué queréis?- Contesta Pedro.

-Una birrita que me quite la sed y la mala leche- dice Roberto.

-Y los demas troncos, ¿no toman nada? - vuelve a preguntar Pedro.

-... 

 Adaptado de JOSÉ ÁNGEL MAÑAS, Historias del Kronen