Como lo han hecho otros.

Vamos a leer una conversación en un cruce de líneas en la que las participantes deciden seguir más allá y salir de su anonimato. Se trata de una ficción con un final inesperado .

 

Cruce de lineas:

Primera conversación.

-¿Qué tal?
- ¡Tía, jajajaja, me pillaste en medio de la entrevista, vaya palo, empezó a sonar y vibrar como un condenado y...!
- ¿José?, ¿oye?
- No, soy María, y por tu voz sospecho que tú no eres Elena.
- A ver, a ver, estaba llamando a mi hermano y...
- Jajá, vaya parece que se han cruzado las líneas.
- Es la primera vez que me pasa.
- Dicen que las primeras veces son las mejores.
- Muy bueno, pues nada, no sé María, ya que estamos... ¿qué tal fue la entrevista?
- ¿Te importa?
- Es solo curiosidad, aunque sino quieres...
- Pues parece ser que el muy cretino del gerente piensa que, aunque me haya entrevistado y haya visto en mí las cualidades necesarias para el puesto, el perfil comercial de su empresa es puramente masculino, es decir, que una mujer no sabría vender tan bien como un hombre los productos de su empresa, ¿te lo puedes creer?
- Si, me suena esa historia, seguro que es una empresa de construcción o montaje o productos muy técnicos, ¿verdad?

- ¿Cómo lo sabes?
- Ya te lo dije, me suena esa historia.
- ¿Y qué tendrá que ver eso con que yo sea mejor o peor vendiendo que un tío?
- El otro día estaba en un avión a punto de despegar y la azafata comunicó que había que esperar un poco para entrar en pista. De repente media docena de coches de la guardia civil rodearon el avión, el pasaje se puso nervioso, la azafata comunicó que había que verificar la identidad de un pasajero y todo el pasaje fijo la mirada en un joven de unos treinta años de rasgos árabes que escuchaba música tranquilamente con su Ipod.
- ¿Y eso qué tiene que ver con lo que he dicho?
- La gente prejuzga y casi siempre sentencia, sin segundas oportunidades. Al final, la guardia civil se llevó esposado a un hombre de mediana edad, raza blanca, vestido de ejecutivo y con una planta impecable, que estaba sentado justo al lado de aquel chaval.
- Entiendo, eres uno de esos tios que para explicar cualquier cosa usa una anécdota en primera persona que seguramente ni siquiera ha vivido, ¿verdad?
- Y tú eres una de esas tías escépticas e irónicas que siempre esta a la defensiva, ¿verdad?
- Soy comercial, de nacimiento, regateé hasta el cordón umbilical.
- No lo dudo, a ver si eres tan buena. Véndeme una cita contigo y si consigues convencerme, te invito a cenar esta noche en el local más caro de la ciudad, tú pones las condiciones.
- ¿Bromeas?
- Podría contarte una anécdota que te aclarara que yo nunca bromeo cuando apuesto.
- Vale, vale, no empieces y déjame pensar un momento en como venderte la cita más cara de tu vida.
- A ver...
- Ya lo tengo. No soy la más guapa, ni la más simpática, ni la más inteligente, ni la más cariñosa, ni siquiera la más ardiente.
- Juraría que dije convencer, no ahuyentar.
- Pero lo que si sé es que la suma de todo lo que soy es superior al mejor total que hayas conocido en tu vida.
- Si que eres buena comercial, espero que la suma de esta noche no supere el total de mi tarjeta de crédito.
- En el Tantra, a las nueve, en el centro.
- Suena bien.
- Una última condición, ve acompañado, le prometí a Elena, aquella a la que le robaste esta conversación, que esta noche saldríamos a olvidar

- De acuerdo, si hubieras sido tan convincente con aquel gerente, el trabajo sería tuyo.
- Bueno, yo he ganado una cena en el mejor local de la ciudad y ese capullo, el tatuaje de mis llaves en el lateral de su coche. Al final creo que salí ganando yo.
- Recuérdame que no te enseñe mi coche, Maria.
- Por cierto, aún no sé tu nombre.
- Perfecto, ya tenemos algo de que hablar.

Segunda conversación. (Esta no es un cruce de líneas)

- ¿Entonces qué tío, vienes o no vienes a cenar?
- ¿Una cita a ciegas, a dúo, con mi hermano y en el local más caro de la ciudad? Eres tonto hermano, tonto del culo.
- Venga que pago yo, lo pasaremos bien, arriesga un poco por una vez, puede ser divertido.
- ¿Arriesga un poco? Ya he arriesgado demasiado hoy, la última entrevista que hice para buscar un jefe de ventas terminó con la carrocería de tu coche rallada de arriba a abajo.¡Para una vez que te pido algo!

- Me suena esa historia, ¿era una mujer y le dijiste que no se adaptaba al perfil comercial?
- ¿Cómo lo sabes?
- Ya te lo dije, me suena esa historia. Definitivamente tienes que venir.