CÓMO LO HAN HECHO OTROS

Vamos a leer un ejemplo de como se ha trasformado un texto narrativo en otro teatral. El cuento "El canario" de Richard Hughes ha sido el elegido para convertirlo en una obra teatral. Nosotros sólo vamos a leer un fragmento del mismo y observaremos como ha sido  transformado en texto  teatral. Este es el fragmento:

 

"...en aquel tiempo había un humilde zapatero en Tánger, con un taller cerca de la entrada del puerto, donde tenía un canario en una jaula. Un día, mientras estaba remendando zapatos, pasó por allí un viejo peregrino al que le fascinó el canto del pájaro. Se quedó allí más de una hora mirándolo fijamente, con los ojos y la boca muy abiertos, tapando la luz del taller. Luego empezó a suplicarle al zapatero que se lo vendiese, cosa que éste no estaba dispuesto a hacer porque tenía cariño al pájaro. Pero el peregrino se puso tan pesado, volviendo un día tras otro y utilizando todas sus artes de persuasión, que al final el zapatero le dijo que se lo vendería por veinte dólares. El peregrino era pobre, y veinte dólares es un precio elevado para un canario; pero, aun así, en menos de una hora estuvo de vuelta con el dinero, compró el pájaro, y se marchó con él para siempre, o al menos eso era lo que esperaba el zapatero".

La transformación ha dado lugar a este texto:

 

EL CANARIO

Se sube el telón. En una mirada general se ve, de izquierda a derecha: a cier­ta distancia, varios barcos amarrados al puerto; más a la derecha, una calle en la cual se distingue una puerta (en el centro del decorado) más grande que las demás y todas con ese toque árabe característico de Tánger. Un humilde zapatero ejer­ciendo en lo que es la puerta de su taller, con aspecto, este, de ser más humilde que él.

Desde la apertura del telón, se oye el incesante canto de un canario que alegra y da ritmo al zapatero en su trabajo.

ESCENA 1

ZAPATERO.-(Remendando unos zapatos. Inquieto). Espero que no venga hoy! (Mirando al sol). Ya ha pasado media mañana ... espero que siga así, y no venga en todo el día. (Resoplando). No me haré ilusiones. Desde que ese peregrino pasó por aquí hace una semana, no ha faltado ni un solo día a mi taller. (Levantan­do ligeramente la voz). ¡Está empeñado en comprarme el canario y no hay manera de hacerle entender que no lo quiero vender! (Recapacita). Por otro lado, no sé que es mejor: no venderle el pájaro o vendérselo para que no vuelva a aparecer por aquí. Por lo menos, así podré dormir y trabajar tranquilo. (Excitándose de nuevo). ¡Hace tres días que tengo pesadillas! (Mirando hacia la jaula del pájaro). No entiendo para qué querrá un peregrino, que va de un lado para otro, cargar con la jaula de un canario, por mucho y bien que cante, como lo hace el mío.

(El zapatero sigue trabajando, temiéndose que como todos los días vuelva el peregrino).

ESCENA II

(Entra el peregrino tarareando el canto del canario).

PEREGRINO.-Pii

ZAPATERO.-(Resignado). (Se acabó mi suerte).

PEREGRINO.-(Excesivamente simpático). ¡Buenos días, señor zapatero!

ZAPATERO.-(Mirándolo angustiadamente). «Buenos» días. ¿Qué se le ofrece? (Pausa) No sé por qué le pregunto ... seguro que viene, como todos los días, a insistir en que le venda mi canario.