CÓMO LO HAN HECHO OTROS

Memorias de una vaca( Sinopsis)

"Una vaca que quiera ser vaca de verdad, y no una vaca tonta, acabará por toparse con el desierto; no conseguirá cumplir su deseo sin antes conocer el amargo reino que, lejos de este mundo, sólo puede ofrecerle arena. Y entre la arena, sin una brizna de hierba, sin una gota de agua, la vaca que quiera ser vaca de verdad creerá enloquecer, y a veces, los días en que el sol castigue con más fuerza, se arrepentirá de haber comenzado el viaje y soñará con las dulzuras del establo que dejó. Pero ella, que recuerda bien lo tontas que sueles ser las vacas tontas, no cederá al desaliento; seguirá adelante hasta atravesar el desierto y tener ante sus ojos los montes húmedos y los bosques sombreados. Entonces, recordando lo que dijo el poeta, declarará así: Cela s'est passé, ya todo ha pasado, he salido del infierno, veo el mundo con ojos y corazón nuevos. Antes me faltaba la balanza de medir el valor de la cosas; pero ahora, en el desierto, la he encontrado."

 

 

Aquí tienes un fragmento de este libro en el que los animales dialogan con otro personaje fantástico: El repartidor de tiempo.

 

He oído decir que en los principios del mundo alguien estaba repartiendo el tiempo y que ese alguien dijo a la serpiente:
- Tú vivirás doce años
Y la serpiente:
- De acuerdo
- Tú quince años- al perro
Y el perro:
- De acuerdo
- Tú , veintiocho- al burro.
Y el burro:
- De acuerdo.
- Tu treinta y tres- al hombre
Y el hombre:
- Ni hablar. No estoy de acuerdo. Quiero vivir más.

- Bueno, vivirás ochenta y ocho años- debió de decir entonces el que repartía el tiempo. Pero de esos ochenta y ocho años pasarás treinta y tres como un hombre; veintiocho, trabajando como un burro; quince, llevando una vida de perro, y los últimos doce los pasarás arrastrándote como una serpiente.
Parece que por fin acabó la cuestión del tiempo para los hombres y que el reparto siguió adelante. Y así, las hormigas,las abejas, las mariposas, las gaviotas, las tortugas, los camellos, las truchas, los leones, los tigres, los canguros, todos ellos y muchos animales más supieron cuánto tiempo tendrían en el mundo.

Y llegó un momento en el que el Repartidor de Tiempo se preparó para irse.
-Y nosotras? ¿Nosotras cuánto tiempo?- se oyó entonces.
Naturalmente era la vaca. Al parecer, nadie se había acordado de ella.
-¿Cuántos años? -dicen que dijo el Repartidor de Tiempo con un gesto cansado-. Pues no sé. Un puñado.
- Muchas gracias -agradeció la vaca. Y todos se despidieron y cada uno se fue por su camino.
Y digo yo: “tiene que ser tonta la vaca, tiene que ser patosa la vaca para decir el Repartidor de Tiempo “un puñado” y contestar ella “muchas gracias”. ¿Cómo que “ muchas gracias”?. Desde luego, aquí la vaca no se parecía en nada a mí.
- ¿Y qué es para ti un puñado? -le habría dicho yo al Repartidor de Tiempo- Porque, claro, un puñado puede ser cualquier cosa. Tres años, un puñado; cuarenta años, un puñado; doscientos años, un puñado. Depende de cómo se mire. Así que, ¿por qué no concreta usted lo de un puñado? Y el Repartidor de Tiempo concretaría y me diría unos años exactos. Pongamos que cien. Y según eso, conociendo nuestro Tiempo en este mundo, se podrían hacer cálculos.

Bernardo Atxaga Memorias de una vaca