El gato feo. Álvaro Calatraba.

Había una vez una gatita, llamada Faustina, que estaba embarazada y ya le quedaba muy poquito para que nacieran los gatitos. Un día por la mañana la gatita empezó a encontrarse mal y de repente empezaron a salir los gatos de su tripita.

Cuando los gatos empezaron a hacerse mayores eran todos muy bonitos, excepto uno. Los demás eran blancos y con mucho pelo, pero Simpel era totalmente negro y sin casi pelo.

El gatito negro se puso muy triste por que el veía que todo el mundo le miraba mal.

Un día le pregunto a su madre:

 

(Símpel) -¿Mamá por que yo soy diferente a los demás?

(Faustina)- Hijo tu no eres diferente a lo demás. (Dijo la gatita sin no hacerle mucho caso).

(Simpel)- Pero mamá...

El gatito como vio que su madre no le hacia mucho caso se fue a preguntárselo a su único amigo Rufo:

(Simpel)- ¿Rufo tu sabes por que soy diferente a mis hermanos?

 

(Rufo) - No, no lo se pero eso da igual, tu madre seguro que te quiere igual.

(Simpel) - No si eso si es verdad ella me hace el mismo caso que a mis hermanos , pero es que no es eso mi madre no es, es la gente que por ejemplo pasa por delante de la casa en la que vivo, tocan y le dicen cosas a mis hermanos y a mi no ¿tu sabes por que?

(Rufo)- No lo se pero supongo que será por que se creen que no eres de esa familia y no te conocen.

(Simpel) - Bueno supongo que tienes razón y que solo es eso... adiós Rufo hasta mañana.

El gatito volvió a casa donde le esperaban sus hermanos y su madre para darle una sorpresa. Cuando llegó se dio cuenta de que lo que el pensaba no era verdad y que además le daba igual que a la gente no le gustase, mientras tuviese a sus hermanos y su madre.

Cuando entro por la puerta le dieron una gran sorpresa y le dijo a su madre:

(Simpel) - Mamá ya se que yo soy igual que todos, me lo acabáis de demostrar gracias.

(Faustina) - Tu siempre has sido uno más de la familia y siempre lo serás.

Al día siguiente Simpel se levanto muy feliz por lo que había pasado el día anterior, se fue a desayunar, con todos sus hermanos y su mamá. Después se fue a dar una vuelta por el bosque, donde se encontró a un conejo:

(Simpel) - ¡Hola! ¿Como te llamas?

(El conejo) - Yo Manolito, ¿y tu?

(Simpel) - Yo me llamo Simpel, quieres que juguemos juntos a la pelota. (Dijo Simpel)

(Manolito) - Vale. (Dijo Manolito)

(Simpel) - Pero ten cuidado no se nos caiga al pozo. (Dijo Simpel)

(Manolito) - Si.

Estaban jugando tan a gusto con la pelota, pero de momento chutó con todas sus fuerzas Simpel y justamente que fue a acabar cayendo en el pozo. Simpel se puso triste pero Manolito le dijo:

(Manolito) - No te pongas así que no pasa nada tranquilo yo te la sacare (Manolito cogió una cuerda la ato muy bien arriba del pozo y se deslizo por ella hasta llegar a dar con la pelota, la empujo hacia arriba y le callo a Simpel a la cabeza, este le dijo gracias Manolito subió sin problemas.

(Simpel) - Muchas gracias Manolito por bajar y cogerla.

(Manolito) - Tranquilo y cuando te pase esto otra vez me llamas y te la volveré a coger.

(Simpel) - Si, claro.

Los dos siempre desde entonces han sido grandes amigos y parece que siempre lo serán.