Una mesa y una silla.Valeria Lliso.

Había en un instituto  una mesa que no llego nunca a aguantar nada y una silla que no hacia más que quejarse por que siempre aguantaba ella  peso. Hasta que un día le dijo la mesa a la silla:

-          ¿Cómo puede ser que tú aguantes siempre cosas y yo no? Entonces la silla le contesto:

-          Porque a la gente le gusta mi respaldo, dijo    la silla

-          Yo soy una mesa vieja y sucia, y no me aguanto ni a mi misma.

-          Pues yo lo aguanto todo porque soy joven y estoy muy fuerte, le contesto la silla.

-          Lo que pasa es que tu eres una silla impertinente y protestona.

-          ¡Vieja gruñona! Le dijo la silla.

-          ¿Cómo te atreves a decirme eso? Voy a pedir que me cambien de despacho.

-          ¡Perfecto porque yo ya no te soporto mas! Terminó diciendo la silla.

Así que la mesa y la silla terminaron cada una en un sitio diferente y separado la una de la otra.