Cómo lo han hecho otros.

ALQUIMISTAS DE LA PALABRA. CREACIÓN LITERARIA.NARRACIÓN 5.EL BINOMIO FANTÁSTICO.


Veamos un ejemplo de cómo construir una historia utilizando un binomio fantástico:

A

B

.

1. Luna

 

 

 

 

1. Ruidoso

2. Cabello

 

 

 

 

 

2. Caliente

3. Miedo

 

 

3. Dulce

4. Cine

 

 

 

4. Azul

5. Gafas

 

 

 

5. Delgado

6 . Móvil

 

 

 

 

 

6. Extraño

 

Lanzamos un dado y nos sale un 3 en el primer lanzamiento (miedo) y un 3 en el segundo

(Dulce). Por ello nos encontramos con el binomio fantástico:

¿POR QUÉ EL MIEDO ES DULCE?

Clara era la hija menor de Juan, el pastelero de la calle Larga. Había nacido cuando nadie la esperaba, menuda y blancucha, temblorosa como una hoja. Eran siete hermanos y los padres tenían que trabajar mucho para mantenerlos. También vivía con ellos la abuela Teresa, enjuta y arrugada, siempre sentada en su silla de enea, mirán­dolo todo con ojos escrutadores y enmudecidos por el dolor de ver a su familia malvivir a duras penas. Desde que era pequeña, Clara aprendió a estar sola, nadie parecía darse cuenta de su pre­sencia y si tropezaba con alguien recibía un grito:

- ¿Qué haces ahí?¿ No ves que molestas y que hay mucho trabajo por hacer?

Y ella se refugiaba en cualquier rincón de la casa. Clara no sabía jugar y todo le producía miedo, hasta el menor ruido. Agazapada tras el mostrador de la pastelería, veía a los clientes altos como gigantes que la miraban como si se la quisieran comer a ella y no los pasteles que su madre acomodaba en una bandeja de cartón. Siempre estaba atemorizada y sólo encontraba consuelo comiendo pasteles o deshaciendo un dulce en su boca hasta que se dormía, casi feliz.

Un día entró en la pastelería una señora delicada, blanca al trasluz de la puerta de entrada y reparó en Clara en su rincón.

- ¿Qué te pasa niña? Pareces muerta de miedo.

Clara no se inmutó y siguió chupando un caramelo de fresa, cayéndole saliva rosada por la barbilla.

La señora insistió:

-Ven conmigo, bonita, yo te quitaré ese miedo tan atroz.

Entonces Clara le miró fijo y le dijo babeando caramelo:

-No me quite el miedo; el miedo es dulce.

La abuela sonreía desde su silla con su boca carcomida por el azúcar de tantos años, de tantos miedos.