Antes de escribir

ALQUIMISTAS DE LA PALABRA. CREACIÓN LITERARIA. NARRACIÓN 7. DOS VERSIONES DISTINTAS A

Escribir diáologos en nuestras narraciones aportan dinamismo y frescura. Es una manera de conocer a nuestros personajes a través de lo que dicen sus palabras textuales.

Es muy importante recordar cómo se introduce un diálogo dentro de una narración.

Cuando en un diálogo interviene un narrador, es necesario emplear la raya para introducir o encerrar los comentarios o precisiones que realiza acerca de las intervenciones de los personajes; tal y como puede comprobarse, por ejemplo, en el diálogo que mantienen el principito y el vendedor, que entresacamos de la célebre obra de Antoine de Saint-Exupéry titulada El principito, y que transcribimos a continuación.

EL PRINCIPITO Y EL VENDEDOR

- Buenos días -dijo el principito.
- Buenos días -dijo el vendedor.
Era un vendedor de píldoras que apagaban la sed. Tomando una por semana, ya no se tiene la
necesidad de beber.
- ¿Por qué vendes esto? -dijo el principito.
- Supone una gran economía de tiempo -dijo el vendedor-. Se ahorran cincuenta y tres minutos
a la semana.
- ¿Y qué se hace con esos cincuenta y tres minutos? -preguntó el principito.
- Se hace lo que se quiere...
- Yo -pensó el principito-, si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, iría despacio hacia
una fuente...
Tal y como puede comprobarse en el diálogo anterior, se coloca una sola raya delante del
comentario del narrador, sin necesidad de cerrarlo con otra, cuando las palabras del personaje
no continúan inmediatamente después del comentario. Por ejemplo:
- ¿Y qué se hace con esos cincuenta y tres minutos? -preguntó el principito.
Y se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando las palabras del narrador
interrumpen la intervención del personaje y esta continúa inmediatamente después. Por
ejemplo:
- ¿Por qué vendes esto? -dijo el principito.
- Supone una gran economía de tiempo -dijo el vendedor-. Se ahorran cincuenta y tres
minutos a la semana.
Y en ambos casos, si después de la intervención del narrador es necesario emplear una coma
o un punto, se colocará después de sus palabras, y tras la raya de cierre cuando la haya. Por
ejemplo:
- Yo -pensó el principito-, si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, iría despacio hacia
una fuente...