Cómo lo han hecho otros 3

ALQUIMISTAS DE LA PALABRA. CREACIÓN LITERARIA. NARRACIÓN 9. UN CUADRO FAMOSO

Aquí tienes otro ejemplo inspirado en el cuadro de Goya de los fusilamientos del 3 de mayo

EL 3 DE MAYO DE 1808.

"Mañana iremos a visitar el Museo del Prado", fue lo que nos comunico Enrique el "profe" que nos acompaño en el viaje fin de curso que el año pasado hicimos a Madrid. "Vaya rollo", pensé. "Pero que le vamos a hacer, los profesores siempre se empeñan en hacernos cultos"

Yo me despiste del resto del grupo... De pronto me encontré en una sala donde había un inmenso cuadro que yo había visto en muchos libros "El 3 de mayo 1880. Goya" Yo recordaba alguna cosa sobre Napoleón y la guerra de la Independencia en un recuadro en la pared aparecía un resumen:

La Guerra de la Independencia española fue un conflicto armado que, entre 1808 y 1814, convulsionó la Península Ibérica como consecuencia de la entrada de las tropas napoleónicas en España con la excusa de invadir Portugal. El levantamiento contra el invasor fue espontáneo y popular y tiene fechado su inicio el 2 de mayo de 1808, cuando el alcalde de Mostotes, Andrés Torrejón, redacta un oficio informativo llamando a las armas para acudir en socorro del rey, Fernando VII, que estaba retenido por Napoleón. Esta guerra se incluye en el contexto europeo de las Guerras Napoleónicas.

 

En una mesita un folleto decía:

Goya recoge con sus pinceles cómo pudo ser el episodio que encendió la guerra con toda su violencia y su crueldad para manifestar su posición contraria a esos hechos y dar una lección contra la irracionalidad del ser humano, como correspondía a su espíritu ilustrado. La ejecución es totalmente violenta, con rápidas pinceladas y grandes manchas, como si la propia violencia de la acción hubiera invadido al pintor.

El grupo de hombres de la izquierda presenta pobreza, espontaneidad y desorganización; se enfrentan horrorizados a un pelotón de fusilamiento bien pertrechado, perfectamente alineado y del que se desprende una imagen de organización y eficiencia. Pero Goya ha tenido el cuidado de no mostrar el rostro de ninguno; los franceses sin rostro no son nadie, tan solo una máquina de guerra delimitada por una negra pincelada que contrasta con el otro grupo. No hay un solo oficial al mando, únicamente el pueblo que va a morir y el pueblo que se debe matar.
La ausencia de color pasa a ser una cuestión más en los cuadros patrióticos. Es el imperio de la mancha, desaparecido ya el dibujo. El color que más resalta en contraste con la oscuridad reinante en el fondo del cuadro, es el blanco de la camisa del hombre que alza las manos y la del farol.
La técnica empleada en la composición es totalmente expresionista, está en la línea progresiva y libre de Goya, que quiere crear el efectismo por medio del hombre situado de rodillas, protagonista del cuadro. Y para remarcarlo, crea una especie de muro formado por los soldados.

Juega con las luces y sombras a su antojo proporcionando así una profundidad creada por la ilera del pelotón. Simbólicamente el hombre que desafía a los verdugos es el símbolo del que clama libertad. Simboliza también la valentía, el arrojo y la dignidad del que muere sin ocultar el rostro a quien lo mata. El pelotón simboliza lo inhumano de la opresión. Y las víctimas son las distintas reacciones humanas y como tales varias y frágiles: el que reza, el que se horroriza, el que se desespera, el que no cree lo que está viendo...
Aunque representa un hecho concreto de la guerra de Independencia española de los franceses, este cuadro no se ciñe a ella específicamente, sino que es un cuadro de validez universal para las guerras y víctimas de las guerras. Goya no tiene un escenario concreto en su cuadro; no hay arquitectura apenas... ni siquiera los soldados franceses llevan el uniforme que en aquellos momentos vestía el ejército francés.

 

Si hubiera tenido Internet hubiera podido entrar en un buscador y tener más información escribiendo: "guerra de la independencia española", o "3 de mayo 1808". Nunca pude imaginarme que aquel cuadro se convirtiera en algo tan importante en mi vida. Inexplicablemente el cuadro tomó vida y yo me había convertido en el personaje que se tapa la cara con las manos, horrorizado por lo que estaba a punto de suceder.