Decálogo para enseñara a escribir.

AYUDAS PARA EL PROFESOR :LA NARRACIÓN.

Dentro de un conjunto de materiales llamados "Glosas Didácticas" el profesor Daniel Cassany publicó un decálogo de reglas sencillas de cómo desarrollar  la escritura en clase. Dado que todas ellas eran aplicadas ya en nuestro proyecto, resumimos ahora estas reglas y las hacemos nuestras al aplicar estos materiales en clase.

1.- El aprendiz escribe en clase. La escuela es donde se debe escribir, corregir, y reflexionar  de lo escrito con compañeros y profesorado. Se trata de dedicar el tiempo a mejorar los procedimientos esenciales de la lengua. En este caso se escribe en el aula de informática.

2.- El aprendiz escribe cooperativamente: colabora con otros, copia, corrige intercambia ideas con otros. El lenguaje es algo social y por ello debe aprenderse de este modo. Para ello debe sentarse con otros que hagan cosas parecidas, hablar sobre los trabajos corregirse unos  a otros.

 3.- Los aprendices hablan con compañeros y profesores sobre lo que escriben. De ese modo conocen la opinión de los destinatarios de lo que escriben.

4.- El aprendiz lee lo que escribe, con objetivos y procedimientos diversos. Se debe crear situaciones y herramientas de modo que el alumno lee cualquier texto que haya creado, sea un borrador, una lista o un texto definitivo y pueda compararlo con los objetivos que se había propuesto.

5.- El aprendiz ha de poder tomar decisiones sobre cómo,  a quién y para qué escribe. Hay que  facilitarle que pueda hacerlo y no poner limitaciones ni prescripciones que lo impidan de un modo innecesario.

6.- El aprendiz usa materiales y recursos contemporáneos. Diccionarios, enciclopedias y ordenadores son elementos imprescindibles. No se entiende en este momento que los alumnos no utilicen los medios de que se dispone para la creación literaria.

7.- El docente escribe en el  aula. Debe de ser el modelo de lo que se escribe y poner de manifiesto cual es el proceso de elaboración. El ejemplo y la monitorización serán dos elementos formativos de máxima importancia.

8.- El docente actúa como lector, colaborador, asesor, no como árbitro, juez o jefe. Debe ser una ayuda para que el autor escriba lo que desee y no lo que espera el profesor. El tono de sus aportaciones  y ayudas debe tener el carácter de colaboración y hacerse desde una postura asesora.

9.- Queda prohibido tirar o destruir productos intermedios.  Este punto sólo es posible con el uso del ordenador y la posibilidad de guardar documentos que después puedan ser de nuevo utilizados.

10.- Escribimos sobre todos los temas para hacer y conseguir cosas que nos interesen. Todo texto debe tener un sentido y escribirse sobre temas y con formatos que el alumno desee utilizar. Por ello la posibilidad de elegir estos aspectos es tan importante.

Todos estos  principios  debe ser aplicados en el uso de estos materiales.