EL CASTILLO DE ARENA. Jorge Marchante.

 

Era verano. Durante el día hizo mucho calor. La playa estaba llena de turistas y la arena estaba llena de toallas y sombrillas playeras. Todos los niños, bien equipados, salieron a bucear.

         Todos se divertían de lo lindo, menos el pobre Nike que tenía hidrofobia. A Nike no le quedó más remedio que mirar por la ventana cómo jugaban sus amigos. Los niños jugueteaban con las olas.

         A Reebok se le ocurrió que podrían hacer un castillo de arena. La idea les pareció pésima a todos.

         Comenzó sólo y realizó un gran castillo de arena; con 4 grandes torreones, un foso y 2 puentes levadizos. Nike no dejaba de mirar el castillo. Durante un momento le pareció oír disparos de cañón. Antes de acostarse, él lo miró por última vez y, entonces, sucedió algo maravilloso e increíble. Los soldados encabezados por su comandante avanzaron hacia su habitación y se desplazaron hacia el agua del mar e hicieron una especie de danza.

         A la mañana siguiente, cuando miró otra vez por la ventana, el castillo seguía allí y sintió una fuerte necesidad de ir con sus amigos a bucear y así lo hizo.