LA BATALLA DE STALINGRADO.Christian Segundo

II Guerra Mundial

En 1941 Adolf Hitler invade Rusia desatando una de las contiendas más sangrientas presentadas por el mundo. Libramos una batalla en cada esquina, era intensa e individual 1 contra 1. El líder Ruso debía detener al ejército de Hitler en Stalingrado, el destino de Rusia y de toda Europa pendía de un hilo. Stalingrado representaba el enfrentamiento más amargo para ambos bandos.

 

MAYO DE 1942

 

Tras un año de intensa lucha el ejército rojo de Stalin no nos conseguía expulsar de Rusia. Hitler controlaba el oeste pero quería mucho más. Nosotros pensábamos que Hitler pensaba impulsarnos a través de las bastas llanuras del sur de Rusia, tomar la ciudad de Stalingrado y los yacimientos petrolíferos del Caúcaso, y estábamos en lo cierto. Los yacimientos petrolíferos del Caúcaso se encontraban en el sur, y solo la ciudad de Stalingrado se interponía en nuestro camino, si conseguíamos tomarla tendríamos control sobre toda Rusia y en definitiva toda Europa del este.

 

28 DE JUNIO

 

Nuestro ejército con 300 000 hombres atacaron la estepa rusa y avanzaron directo hasta Stalingrado y a los yacimientos de petróleo. Aunque el ejército de Stalin luchaban desesperadamente, no podían aguantar la poderosa acometida alemana. Un mes después de la operación todas las defensas soviéticas del sur habían caído, casi todos estaban muertos o desaparecidos. Y nosotros avanzábamos rápidamente hacia Stalingrado. Nosotros contábamos con un arma muy poderosa "los panzers". Stalin no parecía poder frenarnos, y necesitaba una buena estrategia anti-tanques.

 

No sabíamos que táctica iban a utilizar contra nuestros "panzers". Dado que el camino de un "panzer" era imposible de predecir, pensamos que no iban a utilizar minas, tampoco se podían utilizar granadas, lanzadas desde una distancia segura, pero un perro cargado con explosivos y entrenado para meterse debajo de un tanque nos cogería por sorpresa a punto de alcanzar el enemigo.

 

Los soviéticos consiguieron entrenar a una serie de perros para meterse bajo los tanques con explosivos pegados al lomo. El perro corría hasta el tanque y este volaba. Durante un largo periodo los perros nos causaron grandes bajas. Sin embargo agudizamos nuestros sentidos y disparábamos sin cesar a todos los perros que tuviésemos a la vista. NUESTRA OFENSIVA SEGUÍA ADELANTE.

 

Stalin se enfrentaba a un nuevo problema, sus soldados estaban desertando y huían a millares, Stalin debe acabar con eso para poder seguir haciéndonos frente. Pero Stalin era un hombre muy inteligente y no iba a permitir que sus sodados desertaran más, y por eso impuso un castigo a cada uno de los que desertaban, el castigo consistía en "dispararles sin piedad alguna". Y el castigo parecía que funcionaba el ejército rojo nos volvía a hacer frente. Pero a pesar de sus esfuerzos en agosto 23 conseguimos llegar a Stalingrado.

Pero aun haciendo esto no pudo detenernos. Comenzamos el inmenso ataque sobre Stalingrado soltando mas de 100000TM de bombas. Esto dejo la ciudad reducida a escombros y envuelta en llamas. Puedo recordar que la ciudad estuvo ardiendo durante unos 5-6 días, y aquello era increíble.

 

Por un lado estábamos contentos por haber llegado a Stalingrado y haber destruido la ciudad casi completa, pero por otro lado es muy triste ver como se mueren miles de niños, mujeres y ancianos, sin tener nada que ver en la guerra. Y aun aquellos que estábamos implicados a pesar de la victoria, nos sentíamos destrozados psicológica y moralmente, nadie sabe lo que es ver caer a su lado a un compañero de guerra y no poder ayudarle. En esos momentos creo que todos los que han intervenido directamente o indirectamente se hacen la misma pregunta, vale la pena tanto destrozo y tanta masacre, sin importar de que bando se este o de quien pueda tener la supuesta razón. De manera que al embargarme este tipo de pensamientos me hice un firme propósito, el de regresar con vida lo antes posible al lado de mi familia. Borrar todo lo que había pasado era imposible pero al menos podia regresar y no tomar parte de toda aquella horrible matanza.


 

31 de diciembre

 

Después de mucho pánico y terror en la destruida ciudad de Stalingrado, decidí hacerlo, decidí que la única manera de salir de la guerra era, demostrando que no podía combatir y por ello a las 21 me dispare muy cerca del corazón. Enseguida corrieron a socorrerme. El plan había tenido un éxito inesperado, me trasladaron de Stalinagro a mi ciudad natal, donde vivía con mi mujer y mis 3 hijos. La guerra me dejo algo traumatizado, hoy por hoy todavía tengo que acudir a psicólogos.