LA LOCURA DE LOS CUENTOS. Paloma Gómez.

Estamos en el año 2052 y las cosas han cambiado mucho, mejor dicho muchísimo. La comida se ha transformado en pequeñas pastillas, la ropa cambia de color y tejido según las estaciones, todos los vehículos son voladores, pero lo peor de todo es que los libros ya no son de papel. Desde hacía años que los libros se leían en la pantalla del ordenador y habían perdido todo su encanto.

 

Un buen día Ana subió a su habitación y encendió el ordenador con el ánimo de leer un cuento. En la pantalla salieron cientos de títulos y entre ellos observó uno del que había oído hablar a veces a su padre, "Caperucita roja". Seleccionó el cuento y comenzó a leer.

 

Después de un buen rato leyendo se dio cuenta de que aquel cuento no tenía sentido. Trataba de una niña que llevaba dos semanas por el bosque buscando a su abuelita para entregarle la merienda y lo único que encontraba todos los días era a tres cerditos que no paraban de hacer casas. A Ana le parecía que en el cuento faltaba un lobo pero no conseguía encontrarlo por ningún lado. Cansada de leer un cuento tan absurdo decidió cambiar de cuento.

 

Su siguiente elección fue "Blancanieves". Pero en este cuento no mejoraron las cosas, en lugar de aparecer un bello príncipe, Blancanieves se enamoraba de un lobo feo y gruñón. ¿No sería éste el lobo que estaba buscando Caperucita? La cosa iba de mal en peor, así que decidió cambiar nuevamente de cuento.

 

Ahora eligió el cuento de "Los tres cerditos" y, aunque no lo conocía, presentía que iba a ser un nuevo desastre, porque ya había visto aparecer a los cerditos en el cuento de "Caperucita". Y, efectivamente, a pesar del título del cuento, los cerditos no aparecían por ningún sitio. Los protagonistas eran en realidad siete enanitos que estaban continuamente quejándose, porque ellos eran mineros y les habían obligado a construir casas de diferentes materiales: paja, madera y piedra.

 

Harta de leer tantas tonterías, Ana decidió apagar el ordenador y buscar a su padre. Cuando le contó todo lo sucedido su padre se quedó bastante extrañado:

- Por lo que me estas contando, parece que los personajes se hayan cambiado de cuento.

- Ya me parecía a mi muy extraño que un lobo tan feo fuera el novio de Blancanieves o que los enanitos intentaran hacer una casa de paja con picos y palas -contestó Ana.

- Debemos hacer algo, ¿pero qué? -preguntó el padre de Ana.

 

Entonces se le ocurrió a Ana que la mejor solución era que su padre le contara todos los cuentos y los escribieran en papel, porque seguramente lo que había sucedido era que los personajes se habían intercambiado dentro del ordenador. Y así estuvieron varios días hasta que lograron escribir en papel todos los cuentos que recordaba su padre.

 

Pero su gran sorpresa fue cuando se dieron cuenta que el resto de personas les había sucedido lo mismo y que gracias a que ellos habían escrito los cuentos estos se podían conservar para las siguientes generaciones.