EL bocazas.Alba Berbís.

Basado en la frase: "En boca cerrada no entran moscas"

         Esta es la historia de un niño llamado Javier,  que era un gran chico, pero tenía un grave defecto, se solía meter donde no le importaba y además hablaba mucho, demasiado y lo peor es que lo hacía a destiempo .Esto le produjo un conflicto con sus amigos bastante grave.

         Un buen día Javier llegó, como todas las mañanas, al instituto y se acercó al grupo de sus amigos y amigas que se encontraban en la puerta esperando para entrar. Álvaro, uno de sus amigos, estaba contando que la semana próxima era el cumpleaños de Marta, una de las chicas de la pandilla, y querían hacerle una fiesta sorpresa y además comprarle alguna cosa. Como conocían muy bien a Javier le advirtieron que no se lo contara a nadie y mucho menos a Marta puesto que podía estropear la sorpresa.

         Javier juró y perjuró que no se lo contaría a nadie y les dijo que sus labios estaban sellados y que les iba a demostrar que esa fama que tenía de "bocazas" era errónea y que él era un chico en el que se podía confiar. Sus amigos de la pandilla no se quedaron muy convencidos pero le dieron un voto de confianza.

         Pasados un par de días la preparación de la fiesta iba en marcha y todo estaba saliendo a pedir de boca...hasta demasiado bien. Javier estaba encargado de llevar la música y no se le ocurrió otra cosa que empezar a invitar a mucha gente, sin contar para nada con el resto de la pandilla, además eso no es lo que le tocaba hacer a él.

De camino a su casa se encontró con Marta, Patricia y Eva. Javier les preguntó:

-¿Dónde vais?

- A dar una vuelta- contestó Marta.

- Oye Javier me he enterado que estás invitando a mucha gente a una fiesta ¿es qué a mi no me vas a invitar?-le preguntó Marta.

-No sé de qué me hablas- balbuceo Javier

-Sí -intervino Patricia- esa a la que me has invitado para la semana próxima.

- Te ha mentido, Marta- dijo Javier muy enfadado. Yo no la he invitado a ninguna fiesta, antes te hubiera invitado a ti, que eres de mi pandilla, que a ella que apenas la conozco.

         Las chicas dieron media vuelta y se fueron sin despedirse puesto que Marta no se quedó convencida de la explicación de Javier y Patricia había quedado como una mentirosa, cuando estaba diciendo la verdad.

         Entonces Javier se dio cuenta que había metido la pata y, que como siempre, había sido un "bocazas", ya que no debió invitar a tanta gente puesto que Raúl, que era otro amigo de la pandilla, se encargaba de las invitaciones. Pensó que debía contarlo al resto de la pandilla antes de que se enteraran por otras personas y se enfadarán con él.

         Dicho y hecho, en la primera ocasión que tuvo, reunió a la pandilla, sin que se enterara Marta, por su puesto, y les explicó lo sucedido. Raúl se puso muy furioso ya que entre los que había invitado Javier y los que había invitado él eran... ¡más de 60 personas! , y la fiesta era en el garaje de casa de Pablo y sólo cabían, como mucho, 25 personas.

         Entonces Pablo le dijo:

- Ya estás hablando con todos los que has invitado y diciéndoles que la fiesta se ha suspendido, porque sino dejarás de ser nuestro amigo para siempre. Ves como no podemos confiar en ti y hablas más de la cuenta.

- Tienes razón -contestó muy arrepentido Javier -yo he creado este problema y os prometo que lo voy a solucionar.

         Y eso es lo que hizo habló con todos los que había invitado a la fiesta y pudo solucionar el problema que había creado por bocazas. Además el día de la fiesta le contó lo sucedido a Marta y se reconcilió con ella.

          Así fue como aprendió a tener la boca cerrada y a no meterse donde nadie le llamaba puesto que prefería la amistad de sus amigos y amigas.