La niña invisible.Rafael Morro.

Érase una vez una niña que se llamaba Inés y que vivía en un valle situado entre dos montañas. En una estaba Villarriba y en la otra Villabajo. Los habitantes de Villabajo no eran amigos de los de Villarriba, ni los de Villarriba de los de Villabajo.

      Inés quería ser amiga de los niños de los dos pueblos, pero estos no la querían porque no era ni de uno ni de otro .Así que Inés jugaba con los pájaros, el agua, las plantas, pero no dejaba de estar triste porque se sentía sola y tan triste que  no dejaba de llorar hasta que sus lagrimas la borraron y desapareció.  

Un día como tantos otros los niños de Villarriba  fueron al valle a observar a Inés a ver lo que hacia y así reírse de ella, pero ese día no la encontraron, pasaron tanto tiempo buscándola, que se encontraron con los niños de Villabajo. Los niños de Villarriba  le contaron a los de Villabajo que Inés no aparecía por ningún sitio, pensaron que se había marchado porque nadie la quería, quedaron en volver al día siguiente sin que nadie lo supiera, pues los dos pueblos no se  llevaban bien.

      Al día siguiente los niños de los dos pueblos se encontraron en el mismo sitio donde Inés jugaba, pero ella  no estaba. Uno de los niños se dio cuenta que en el suelo debajo de un árbol manaba agua, y que allí nunca había habido, los llamo a todos, acudieron enseguida, se quedaron sorprendidos porqué  no sabían lo que era eso, así que decidieron ir todos los días a visitar el árbol donde manaba agua.

      Pasaron los días y se dieron cuenta que dentro del charco crecía una flor muy bonita, que cada día tenia más pétalos.

     Cuando fueron a visitarla uno de los niños se cayo y se hizo daño en una pierna, cogieron un pañuelo y agua que manaba debajo del árbol y le limpiaron la herida, poco a poco la herida cicatrizo, todos se quedaron mudos sin saber que decir. Los niños decidieron no contárselo a nadie hasta comprobar si volvía a suceder. Un día una persona del pueblo de Villarriba  se puso muy enferma, quedaron los niños para ir a coger pétalos de la flor y dársela a esa persona para comprobar si sucedía algo, le hicieron una infusión con los pétalos y mejoro de su enfermedad. Otro niño de Villabajo tenía anginas y mucha  fiebre, volvieron a ir hasta donde estaba el árbol y cogieron agua en un recipiente, bajaron corriendo y le dieron de beber, las anginas y la fiebre desaparecieron en un momento.

        La charca  jamás se seco manteniendo sus propiedades curativas, pero un buen día la flor desapareció, los niños pensaron que alguien se la había  llevado se quedaron tristes, pero contentos de que gracias a esa flor los niños de Villarriba y de Villabajo se hicieron amigos y decidieron jugar juntos.

       Entonces Inés volvió a hacerse visible y nunca estuvo sola porque tenía muchos amigos.