¿Quién quiere comprar la ciudad de Estocolmo? Alvaro Pérez.

 

Había una vez en el mercado de la ciudad de Estocolmo había un hombrecillo con cara demacrada y con poco pelo que vendía cosas. Entre ellas la ciudad de Estocolmo y un día un barbero se acerco a preguntarle lo que vendía y de todo lo que le dijo solo le pareció interesante la ciudad de Estocolmo y así fue, el barbero la compró.

Un día decidió ir a visitar la ciudad que había comprado, la ciudad era grande, bonita y tenía un campanario enorme y precioso pero cuando decidió preguntar a alguien, porque él no sabía dónde estaba el ayuntamiento y como no entendía nada de lo que decían, aun así, él pensaba que hizo una buena compra pero eso era mentira porque las ciudades no se pueden comprar ni a sus gentes y no se dio cuenta de que el astuto vendedor le había timado, y aun así el barbero seguía pensando que el compro la ciudad y que por eso era suya.